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La fuerza del NO

¿Cuantas veces te has encontrado atrapad@ por un ‘SI’? Un ‘SI’ también puede ser un ‘de acuerdo’ o un simple asentimiento con la cabeza.

Decir que sí es involucrarse en algo, tomar parte. Es tremendamente positivo, cuando es lo que realmente deseas hacer. Cuando se dice que sí des del corazón, cualquier resultado de la actividad o proyecto es positivo. Lo hiciste porque querías, porque lo deseabas y porque lo sentías.

Decir que sí, desgraciadamente, no siempre es una respuesta que damos con esta base. Muchas veces decimos que sí simplemente porque no osamos decir que no. Puede ser “porque el lo que se supone que debo hacer”, puede ser “porque es mi responsabilidad”, puede ser “porque no puedo defraudar”, puede ser “porque, si no, qué dirán” o puede ser “porque si no perderé algo”. En todos los casos, estos ‘SI’ distorsionados responden a algún miedo.

Lo que implican estos ‘SI’ es una renuncia. Renunciamos a lo que es importante para nosotros, a lo que realmente necesitamos en aquel momento, y renunciamos a nuestro poder personal. Lo que hacemos es claudicar delante la que debería ser nuestra prioridad: cuidarnos a nosotros mismos.

Desgraciadamente, es mucho más fácil decir que si, que decir ‘NO’. Nadie nos ha enseñado a decir que no. En casa, en el colegio, lo que era importante era hacer lo que se debía hacer, y a poder ser sin revuelo. Pero… ¿y nosotros?

Ahora ya no somos niños, pero continuamos comportándonos como si la única forma de tener seguridad y ser felices fuera claudicando ante cualquier petición que venga de fuera. Algun@s somos especialistas en decir que sí a cualquier exigencia del trabajo, por irrazonable que sea. Otr@s a decir que sí a cualquier cosa que pida la familia. Y otr@s decimos que sí a cualquier cosa, venga de donde venga.

Decir que ‘NO’ puede ser tremendamente difícil. Te pone contra las cuerdas de toda tu programación. La próxima vez que alguien te proponga alguna cosa como, por ejemplo, ir a comer a casa de tus suegros, hacer horas extra para acabar tal cosa, quedarte con los niños de tu hija otra tarde, o lo que sea que de entrada no te haga mucha gracia, no digas que sí inmediatamente porque es lo que toca. Prueba por un momento a imaginarte cómo te sentirías si pudieras decir que no. Cata realmente lo que podría representar decir que no. ¿Qué te reportaría?

Hay veces en que hacer un pequeño esfuerzo está bien, y nos sentimos bien por ello. Pero hay otras en que lo que realmente necesitamos es cuidar de nosotr@s mism@s. Éstos son los momentos en que debemos honrarnos y debemos respetar nuestras necesidades. Pueden ser momentos triviales en que simplemente necesitamos un merecido descanso, o pueden ser momentos clave, en que necesitamos reafirmar nuestro propio camino.

Ambos casos son igual de poderosos, porque en los dos casos lo que hacemos es tenernos en cuenta a nosotr@s mism@s. Puede que nos sintamos culpables o angustiad@s por haber dicho que no. Pero si era lo que necesitábamos nos quedaremos pasmados con las consecuencias positivas que nos reporta.

A veces los grandes pasos se dan diciendo que sí. A veces los grandes pasos se dan diciendo que no.

Por tu auténtica expresión

Marta

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Hola, soy Marta Ayuso, coach transformacional. Estoy aquí para ayudarte a sacar a la luz la mujer increíblemente brillante que eres - y a conseguir de paso tu Vida perfecta. Puedes leer más sobre mi aquí.

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