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Encuentra a tus mejores maestros

He recorrido el mundo aprendiendo de grandes personas. Personas que me han inspirado y me han enseñado muchísimo con su experiencia, su sabiduría y su ejemplo. Y aún así, ellos no han sido mis mayores maestros. Hoy quiero honrar y presentarte a algunos de mis más grandes maestros y guías. Están siempre accesibles, siempre dispuestos, siempre con una verdad incontestable para darme en el momento más pertinente y preciso.

Estos son algunos de mis brillantes maestros y algunas de sus grandes lecciones (verdades) más recientes:

Tuya

La historia de Tuya es larga. Vino hace años, recuperada de otra terraza, donde estaba bien a medias. Yo la coloqué en una esquina que me pareció propicia en su momento. Y pensado que conocía sus necesidades, le di lo que yo creía que necesitaba.

Año tras año Tuya hizo un esfuerzo y creció un poquito. Yo veía que se iba inclinando y que no estaba muy feliz, pero no le di importancia. Ya le estaba dando lo que yo creía que necesita.

Hasta que un buen día, después de meses de tener la sensación difusa de que probablemente algo no estaba del todo bien con ella, de golpe la vi. La vi de verdad. La aparté un poco de su rincón y me encontré esto:

tuya 002

Resulta que Tuya en realidad necesita lo contrario de lo que yo le estaba dando. Pero yo, en mi convencimiento de que “sabía”, ni siquiera me lo había planteado durante años, aunque de hecho veía que no estaba especialmente contenta. Aún así Tuya perseveró y vivió, que ya es una heroicidad dadas las circunstancias.

Desde entonces, armada con un nuevo conocimiento y decidida a honrar la fuerza y el coraje de Tuya, la atendí, mimé y puse mi atención en ella. Y su respuesta fue la promesa de mucho. De golpe, centenares de minúsculos brotes han llenaron toda su parte seca. Solo necesitaba las condiciones adecuadas para desarrollar un potencial que siempre ha tenido dentro.

Geranio

La historia de Geranio es menos dramática que la de Tuya, pero no mucho más feliz. Durante el invierno se vio reducido a la nada por el frío y las heladas. Y, como a Tuya, lo cambié de lugar intentando buscar el mejor sitio para él.

Mientras yo tenía toda mi atención puesta en Tuya, la cuidaba, la mimaba y seguía sus progresos día a día esperando, anhelando, que los pequeños brotes explotaran en un magnífico espectáculo de desarrollo y esplendor que todavía no llegaba, también iba regando, sin poner mucha atención, a Geranio. Y Geranio iba haciendo la suya.

Hasta un buen día en que, volviendo de regar a Tuya, triste porque no evolucionaba como yo había esperado y deseado, me encuentro de cara con Geranio. Así:

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Geranio ha estado todo el tiempo aquí. Haciendo su proceso. Antes de tener docenas de flores tenía unas cuantas, y yo no me había fijado. No había visto la belleza en desarrollo porque mi atención estaba focalizada en otra parte. La que yo creía que tenía que fructificar. Y con mi obsesión por lo que “tenía que ser” (o lo que yo pensaba y esperaba que fuera) no había visto la belleza de lo que Ya Es.

Magnolia

Magnolia es una maestra nueva en mi terraza. Y en pocas semanas ya me ha enseñado y recordado más verdades de las que puedo contar. Está en el lugar donde antes estaba Tuya. Y allí donde Tuya sufría, Magnolia es feliz. Llegó durante el invierno, contenta, pero sin ninguna promesa específica. Y yo la traje consciente de que Magnolia crecerá lento y que, algún día, necesitará estar en el suelo para poder desarrollar todo el potencial de quien realmente es. Traje a Magnolia como una promesa a mi misma: llegará el momento en que la podré plantar en el suelo, en el jardín de mi casa, un lugar donde yo pueda estar en contacto con la tierra que tanto necesito.

Pero fíjate en Magnolia:

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Magnolia no necesita todo eso en este momento. ¿Te has fijado en sus maravillosos cinco brotes? Donde está ahora es feliz, está creciendo y creando. Cuando llegue su momento necesitará un lugar distinto, tierra profunda y fértil para poder continuar creciendo hasta los 30 metros a los que puede llegar. Pero ahora, aquí, es feliz y tiene todo lo que necesita para crecer.

Cada día están aquí. Cada día tienen la lección más importante. La que es, la que toca, la pertinente. ¿Por qué? Porque son el reflejo perfecto. Todo en mi vida es mi reflejo. Todo en la tuya es el tuyo.

Mira a tu alrededor. Tienes a tus maestros muy cerca.

Y ahora te dejo. Voy a regar las plantas ;)

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About the Author

Hola, soy Marta Ayuso, coach transformacional. Estoy aquí para ayudarte a sacar a la luz la mujer increíblemente brillante que eres - y a conseguir de paso tu Vida perfecta. Puedes leer más sobre mi aquí.

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